viernes, 9 de noviembre de 2007

TAN FACIL COMO MOVERSE POR MADRID

¡Aca de vuelta con algunos consejos de viaje por la madre patria! Una vez ubicado y con techo, lo siguiente es saber donde comer, donde salir, donde caminar y sobre todo, como moverse en la ciudad.

El sistema de transporte de Madrid esta compuesto por Aviones, Trenes, Metro y Buses. Y hay algo que decir a favor de los españoles y es que su sistema de transporte funciona a las mil maravillas.

Para empezar los vuelos. El Aeropuerto de Barajas en Madrid es EEENNOOORRMMEE. Con la última ampliación del cuatro terminal y un millón de metros cuadrados, el aeropuerto es un megaobra de la ingeniería civil. El nuevo terminal (T4) es enorme, artistico (tiene una techo ondulado arquitectonicamente impresionante) y es de lejos la estructura moderna mas acojedora y armoniosa que haya visto hasta la fecha. Para llegar a equipajes hay que tomar un metro interno del aeropuerto y 10 minutos más tarse se está en equipajes... eso es ser un aeropuerto grande.



Salir del aeropuerto es otra gran sorpresa para el recién llegado, pues se puede acceder desde el interior de este a una línea de metro y llegar en menos de 45 minutos al centro de la ciudad en un viaje tranquilo y seguro (el que uno vaya apretado o no depende de la hora a la que uno tome el servicio).

lunes, 24 de septiembre de 2007

DORMIR EN MADRID… SI ENCUENTRAS HOTEL

Madrid es un a ciudad viva. Con más de 3 millones de personas dando vueltas por allí, más los miles de turistas que llegan diariamente, resulta imposible no perderse entre tanta gente. Es una explosión de arte en forma de piletas, plazas, monumentos y museos. Es difícil no tener algo que visitar.

El problema con tremenda densidad poblacional y la enorme cantidad de turistas es el alojamiento. Hay que reservar hoteles con un par de meses de antelación para tener garantía de no tener problemas con la acomodación. Y allí radica el problema de llegar de la noche a la mañana: donde dormir. Este viajero atinó a lanzar reservas por todos los sitios en Internet (sobre todo siguiendo los consejos de páginas como www.atrapalo.com) para que algunas reboten al día siguiente con un amable mensaje “lamentablemente no tenemos disponibilidad para las fecha especificadas” o no recibir ningún tipo de respuesta (¡por que el Hotel Orly sólo tiene opción de reservar por mail en su página Web si no van a contestar los mails!). Así que sólo llegue a reservar hotel para el día de mi llegada en el Hotel Mora en el la avenida Paseo del Prado.

Bonito el sitio. La habitación también. Pero por 62.00 euros (al cambio, casi 83 dólares) uno espera algo más que 5x5 metros de espacio más un baño y un televisor con un control inservible, sin acceso a Internet y una recepcionista de día que parecía haber resucitado de una mala serie de terror de los 60s. Mmmm… ya la reserva estaba hecha.

Al día siguiente había que buscar hotel. Igual que por Internet, todo el mundo te indica que mucha amabilidad “lo siento, no hay espacio para las fechas…”. Donde se puede encontrar espacio en sitios en donde el bolsillo es quien contesta: “Eh! Lo siento, pero no hay como para pagar 150 euros la noche, man”. Mmmm… así que hay que virar para la opción de los hostales.

El Madrid, los hostales son una opción económica e interesante. Hay varios tipos: los de mochileros en donde se vive en una fiesta perpetua: gente de entra y sale, se reúne en la planta baja, y parece que han perdido todo sentido de individualidad y sin tapujos compartes cuarto, baño, comedor, cigarros y demás alucinógenos para hacer del viaje una experiencia más interesante. Hay que decir a favor que estos sitios son bastantes limpios y muy bien cuidados (bueno, como en todo, hay excepciones) y es un buen sitio cuando uno va de aventura pues el conocer gente de otras latitudes está asegurado.

Mi viaje, esta vez, por razones personales, no estaba orientado a la aventura, así que lo ideal sería conseguir un Hostal tranquilo. Estos también existen y son más económicos que los hoteles y más caros que los hostales de mochileros, pero se puede conseguir una buena habitación con baño a 40 euros y sin baño a 25. Si uno sale de un hotel (como es mi caso) la primera impresión puede causar mucha pena: son hostales son edificios antiguos reacondicionados por lo que el ingreso a estos puede ser deprimente, pero una vez dentro la realidad es otra: los madrileños son gente muy amable y conversadora. Los dueños de estos lugares viven de esto y es toda la familia trabajando es el lugar por lo que uno se siente hospedado en una casa con la libertad como para salir y entrar cuando a uno le de la gana. Buscando y caminando encontré el Hostal Atocha, donde el dueño, Don Angel (madrileño de pura cepa de 83 años y más sordo con que un palo) se te acerca la cara y te dice “pues me tenéis que hablar como si fuera sordo”. Que chistosito el viejo…

Entre las cosas que encontré estuvo el Hostal Alegría, atendido por una mujer de 60 y tanto años que no era sorda pero no hablaba el español (lo que estaba peor porque así gritases nunca iba a entender). Es rumana y hace mil esfuerzos por hacerse entender. 30 euros una habitación sin baño cerca de la estación de trenes de Atocha-Renfe. Tal vez el hotel Mora vale lo que vale por la zona (los tres museos más importantes de Madrid están a la vuelta), pero este Hostal esta tan bien ubicado pues todos los medios de transportes están casi a la puerta. En el momento de escribir estas líneas sólo tengo donde dormir hasta el día de mañana. Así que tengo que buscar donde dormiré a partir de mañana.

Y eso es la mitad de problema. La otra parte tiene que ver con los 90 grados de latitud que separan el lugar en donde llevo durmiendo 3 décadas. El cuerpo no olvida… uno no pega el ojo hasta que casi ya está por amanecer y si no se establece algún mecanismo para levantarse (alarma y ducha fría) toda la mañana se puede perder en medio de un placentero sueño. Aún así si uno es capaz de sacudirse todo aquello del cambio de horario y dejarse llevar por el ritmo circadiano de luz y oscuridad, puede resultar muy confuso llegar en una fecha en donde el día aclara a las 8 de la mañana y continúa hasta bien entrada las 8 de la noche (bueno… 8 de la tarde). Si uno llega de un sitio en donde anochece a las 6 (como en mi caso) y seis horas más tarde recién uno cae en cuenta que debe de dormir, no es de extrañar que a las 2 am uno empiece a sentir que debería de dormir.

Es horrible…

Es por eso que escribo estas líneas a las 3 de la mañana, como quién coge algo sueño. Parece que, lamentablemente, no funciona.

A MADRID TAMBIEN SE LLEGA POR MIAMI

Esta vez los aires viajeros me llevaron a Madriz (como dicen los ciudadanos de estas latitudes). Pero los caminos a España son variados y por ahorrar costos pe tomé el más complicado.

Para empezar, este viaje es en solitario, a diferencia del anterior (pucha Jesusiño… como te quedaste… no sabes la que te vas a perder, jajaja). Lo cual trae sus consecuencias porque viajar solo es más triste que mirarse la raya del fin de la columna (esa mirada cabizbaja y labio fruncido es como para conmover a cualquiera) y hacer turismo “de uno” es una experiencia tan enriquecedora como escribir mil veces en la pizarra “Debo de llevar siempre mi cuaderno a clases”. Lo bueno es que ahora es posible compartir las experiencias con el mundo entero así que ahora uno nunca viaja solo sino con todo el mundo.

Es un consuelo tonto, pero es un consuelo…

Esta crónica, más que ser de las primeras impresiones de Madrid, trata sobre como llegar a Madrid. Bueno… hay muchas formas. Pero la más barata e inmensamente larga (lo suficiente como para acabar con el trasero hasta del más valiente) es hacer una enorme “ele” pasando por Miami, lo cual tiene algunos inconvenientes:

Primero: la aerolínea. American Airlines es una línea con la que siempre he tenido problemas. En una oportunidad me cerraron el vuelo en las narices (y se lo abrieron a una pareja de gringos a los 10 minutos mientras les explicaban en inglés que la bulla que yo y mi hermana hacíamos en el counter del airport era por otra razón. Hey you, perivian girl with ICPNA’s Basic-2 in english… do you find something more stupid that talk in english and think that nobody understand your verbal gibberish? Esta vez me revisaron hasta la parte interna de las orejas que sujetan la correa del pantalón (y no es broma, es cierto), luego de haberme hecho desarmar parte del equipaje, canguro, bolsillos, prender todos los aparatos electrónicos, zapatos y por poco y me revisan dientes, presión ocular y si tenía o no pie plano. Mientras tanto, todos los demás pasaban. Una de dos: o tengo mala suerte o debo de tener una cara de narcotraficante inigualable. Por lo menos me divertí haciendo doblar toda mi ropa a quien la sacó (eso estaba debajo de todo lo que ya pusiste amiguito…) y es que no es nada agradable que te pongan a un costado, te tapen con un biombo y te hagan quedar como apestado. Eso por no decir que el vuelo se retrazó 4 horas (y el siguiente saldría una hora más tarde). En resumen: American Airlines sucks! Y lo peor de todo: es AA en Perú con los peruanos. Si van para EE.UU. yo les sugiero que eviten ir por American porque es posible que reciban un mal trato no es USA sino aquí, en su propia casa.

Segundo: el cambio de clima. Cuando se llega a Miami se llega literalmente al infierno. Uno sale del aeropuerto y siente que es Satanás quien lo ha ido a recibir a uno. En este caso particular quien me recibió fue mi primo Alan, con 20 centímetros de diferencia y siete latas de betún encima, somos francamente muy diferentes (este chiste es sólo para quienes nos conocen… sorry). Se sale de Perú con un frío espantoso y se llega a Miami con un calor horroroso. Si saliste con casaca por el frío al salir del aeropuerto vas a necesitar un transplante de cerebro para recuperarte del shock termico.

Tercero: el inglés. Si uno se va a Madrid es para hablar en español pero pasar por Miami es pasar por lo anglosajón. Aquí uno se topa con lo surrealista porque… bueno. Hay que verlo. En aduanas me tocó el oficial más lento de todos. Más prieto que yo, con cara de centroamericano inconfundible (de esos señores que se les cae el pelo de adelante para atrás hasta parecer profesor de escuela primaria) y un apellido difícilmente original (algo así como “Changerff”… es decir, un nieto de inmigrante Chambergo que mudo de idioma en su inscripción) abre la boca y se pone a hablar en inglés y nada, nada, nada de español. Una de dos: o los gringos hablan un español que parece de escuela de sordomudos (si han visto esas propagandas en la televisión para Norteamérica de la comunidad latina con mensajes alentadores como quiere a tu prójimo, valora la familia o demás mensajes felices saben de lo que hablo) o hablan un inglés que resulta tan ridículo al verle la cara al angloparlante como si un gato abriera la boca pata mugir con una dicción que dejaría muda a cualquier vaca.

Joder… (aunque ya me estoy adelantando con los madrileños, pero vale la exclamación). Más risa dio otro oficial (esta vez un original gringo de unos cincuenta años) que era redondo como un huevo (casi literal porque era blanco y tenía una estrella amarilla en el pecho como yemita) y desarmó una de las colas porque la ventanilla se cerraba y mando a todos al costado en perfecto inglés. Two steps to your left… including you mam… y la tía estaba en silla de ruedas .Como va a dar dos pasos a la izquierda gueyyyy…

Y cuarto: el compañero de vuelo. Cuando uno ingresa al avión, en recibido con sonrisas y rostros de alegría, para luego llegar a un mundo aparentemente feliz de descanso y atención de primera. Luego, se abre paso por una cortina y uno se encuentra con la gente que se le parece a uno: los clase económica. La distancia entre la felicidad y la resignación puede ser así de delgada… el tema fue que el Primera Clase todos parecían tener un “estilo”, un patrón de conducta y de vestimenta; mientras que en Clase Económica se tiene un costal de gente absolutamente dispareja que jamás estaría compartiendo el mismo espacio físico si no fuera por el dinero.

Y eso hacía a mi compañero de viaje más ridículo aún: el tipo era el típico antisocial (sobre los mensajes de texto que enviaba en el momento en que llegue escribiré en otra crónica) de pelo revuelto, lentes gruesos, panzón y con actitud de desprecio hacia la humanidad porque aparentemente es un tipo inteligente, habla muy bien el inglés y su autosuficiencia lo coloca en una situación mejor al de su vecino más próximo. Pero eres tan clase económica como todos demás chaval… eso se lo que tenemos todos en común allá atrás y eso hace que se vea más feo el grupo ese. El cochino dinero. Pero más cochino el que reniega de su condición. No habló, no miró a nadie, sólo hablaba con el personal de servicio a bordo y lo peor es que se agarró buena parte del estrecho asiento, me pisaba el pie a cada rato y por último se movió y prendió la luz que estaba sobre su cabeza para luego reclamarme que si podía apagar la luz. El cronista, que tiene algunos arranques de antisocialismo esporádicos puede hacerse entender con alguien de su especie. Así que prendí mi luz (que era otra) y la apague. Y luego me volteé. Y si… entendió.

Llegue a Madrid. Dos días sin dormir viajando dos noches seguidas y lo único que quiero es un hotel.